Mary and Max es una aclamada y emotiva película australiana de animación stop-motion. En ella seguimos la relación de amistad que surge entre una niña que vive en los suburbios de Melbourne, Australia, y un hombre judío con síndrome de Asperger que reside en Nueva York.
La historia comienza en 1976 con Mary Daisy Dinkle, una niña de 8 años que sufre constantemente burlas por una mancha de nacimiento que tiene en la frente. Su comida favorita es la leche condensada a cucharadas directamente de la lata, seguida muy de cerca por el chocolate.
Su padre, Noel, trabaja en una fábrica poniendo cuerdas a las bolsas de té. Cuando no está trabajando, se dedica a pasar el tiempo en su cobertizo bebiendo crema irlandesa Baileys y disfrutando de su hobby favorito: disecar pájaros que encuentra en las cunetas de las carreteras. Por otro lado, su madre, Vera, es alcohólica y además roba en las tiendas.
A Mary le gustaría que sus padres le dedicaran más tiempo y tener hermanos con los que jugar. Tampoco tiene amigos, por lo que se siente muy sola. Su única compañía es un gallo que su padre encontró en la cuneta tras caerse de un camión que iba al matadero; Mary lo llamó Ethel.
El otro protagonista de la historia es Max Jerry Horwitz, un hombre judío de 44 años con obesidad mórbida y síndrome de Asperger que lleva una vida solitaria. Max no tiene amigos y es adicto a los bocadillos de chocolate. Aunque las odia, acude semanalmente a una reunión de Obesos Anónimos. Cuando se enfrenta a algo nuevo sufre fuertes ataques de ansiedad, por lo que va regularmente a la consulta de su psiquiatra, el doctor Bernard Hazelhof.
Max vive acompañado por un pez, unos caracoles, un periquito y un gato. También tiene un amigo imaginario desde la infancia llamado señor Ravioli, pero como su psiquiatra dice que ya no lo necesita, se limita a estar sentado en una esquina de la casa leyendo. Entre sus rarezas, Max va recogiendo las colillas que la gente tira al suelo y lleva nueve años jugando exactamente a los mismos números de la lotería.
La amistad entre ambos comienza cuando Mary elige al azar el nombre de Max en una guía telefónica de Nueva York. Con curiosidad infantil, le escribe una carta preguntándole de dónde vienen los bebés en Estados Unidos, además de contarle un poco cómo es su vida.
Aunque al principio Max sufre uno de sus ataques de ansiedad al recibir la correspondencia, finalmente se decide a responder a Mary compartiendo sus propias vivencias.
Así, a pesar de la distancia geográfica y de la enorme diferencia de edad, comienza una entrañable amistad por correspondencia que los ayuda a sobrellevar la soledad y a la cual acompañamos durante varios años.
Todo esto lo podrás descubrir en Mary and Max, una película del año 2009 que tiene una duración de 1 hora y 28 minutos. Es una película llena sentimientos, a ratos te hace reír, otros son tristes... y además nos muestra que el simple hecho de saber que le importas a alguien puede salvarnos la vida y hacernos más felices.
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Mary and Max es una aclamada y emotiva película australiana de animación stop-motion. En ella seguimos la relación de amistad que surge entre una niña que vive en los suburbios de Melbourne, Australia, y un hombre judío con síndrome de Asperger que reside en Nueva York.
La historia comienza en 1976 con Mary Daisy Dinkle, una niña de 8 años que sufre constantemente burlas por una mancha de nacimiento que tiene en la frente. Su comida favorita es la leche condensada a cucharadas directamente de la lata, seguida muy de cerca por el chocolate.
Su padre, Noel, trabaja en una fábrica poniendo cuerdas a las bolsas de té. Cuando no está trabajando, se dedica a pasar el tiempo en su cobertizo bebiendo crema irlandesa Baileys y disfrutando de su hobby favorito: disecar pájaros que encuentra en las cunetas de las carreteras. Por otro lado, su madre, Vera, es alcohólica y además roba en las tiendas.
A Mary le gustaría que sus padres le dedicaran más tiempo y tener hermanos con los que jugar. Tampoco tiene amigos, por lo que se siente muy sola. Su única compañía es un gallo que su padre encontró en la cuneta tras caerse de un camión que iba al matadero; Mary lo llamó Ethel.
El otro protagonista de la historia es Max Jerry Horwitz, un hombre judío de 44 años con obesidad mórbida y síndrome de Asperger que lleva una vida solitaria. Max no tiene amigos y es adicto a los bocadillos de chocolate. Aunque las odia, acude semanalmente a una reunión de Obesos Anónimos. Cuando se enfrenta a algo nuevo sufre fuertes ataques de ansiedad, por lo que va regularmente a la consulta de su psiquiatra, el doctor Bernard Hazelhof.
Max vive acompañado por un pez, unos caracoles, un periquito y un gato. También tiene un amigo imaginario desde la infancia llamado señor Ravioli, pero como su psiquiatra dice que ya no lo necesita, se limita a estar sentado en una esquina de la casa leyendo. Entre sus rarezas, Max va recogiendo las colillas que la gente tira al suelo y lleva nueve años jugando exactamente a los mismos números de la lotería.
La amistad entre ambos comienza cuando Mary elige al azar el nombre de Max en una guía telefónica de Nueva York. Con curiosidad infantil, le escribe una carta preguntándole de dónde vienen los bebés en Estados Unidos, además de contarle un poco cómo es su vida.
Aunque al principio Max sufre uno de sus ataques de ansiedad al recibir la correspondencia, finalmente se decide a responder a Mary compartiendo sus propias vivencias.
Así, a pesar de la distancia geográfica y de la enorme diferencia de edad, comienza una entrañable amistad por correspondencia que los ayuda a sobrellevar la soledad y a la cual acompañamos durante varios años.
Todo esto lo podrás descubrir en Mary and Max, una película del año 2009 que tiene una duración de 1 hora y 28 minutos. Es una película llena sentimientos, a ratos te hace reír, otros son tristes... y además nos muestra que el simple hecho de saber que le importas a alguien puede salvarnos la vida y hacernos más felices.