Atraco sorprendente (Pour cent briques t’as plus rien)

Atraco sorprendente

Si tienes Netflix seguramente te habrás dado cuenta que ahora le ha dado por añadir películas francesas que ya tienen unos años a su catálogo.

Una de esas incorporaciones es la comedia Atraco sorprendente que es del año 1982 y en la que seguimos a dos amigos que deciden robar un banco.

Además de amigos, Paul y Sam son compañeros de piso a los que no les van muy bien las cosas ya que actualmente ninguno de los dos tiene trabajo y las deudas se acumulan.

Tras presenciar un atraco a un banco que se ha producido en la ciudad, Sam piensa que sería una manera rápida de conseguir dinero y convence a su amigo Paul para atracar un banco.

Pero no lo hacen así a lo loco, miran varias películas sobre atracos para documentarse y saber cómo debe actuar y el material que necesitarán. Pero claro, no tienen dinero así que se las ingenian para hacerse con los materiales sin tener que pagar nada por ellos.

Consiguen hacerse con dos pasamontañas, dos revólveres y dos metralletas con los que no van a matar a nadie, más que nada porque aunque parecen reales son de juguete, una imitación que cuando aprietan el gatillo simplemente suena como si dispararan balas.

Una vez se hacen con el material el siguiente paso es elegir el banco que van a atracar y lo más importante es ensayar para que todo salga perfecto.

El atraco lo realizan el día de Nochebuena, Paul hace de atracador y Sam ha ido un poco antes para así hacerse pasar por rehén.

En el banco no hay mucha gente, están el director, Odette y Hubert, que son empleados del banco y dos clientes: un hombre que era el antiguo guardaespaldas del presidente que no para de desmayarse y una mujer llamada Nicole que ya había sido rehén en el atraco que se produjo hace unos días y, como tiene ganas de salir de allí, hasta se permite darle consejos al atracador sobre lo que tiene que hacer para que le den el dinero cuanto antes.

Ninguno de los rehenes está asustado y se toman la situación tan bien que acaban colaborando demasiado con los atracadores. Mientras un policía, que es demasiado torpe y ya fracasó en el anterior atraco que se produjo hace unos días, debe impedir que esta vez el ladrón consiga llevarse el dinero o será despedido.

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